Serán días duros…
Mi mente y yo no estaremos del todo estables. Siempre sucede después de un eclipse: algo dentro de mí cambia, se mueve, y comienzan a surgir tantas preguntas que resulta difícil ignorarlas.
Es ahí cuando empiezo a divagar, a darle vueltas a todo, a cuestionar cosas que antes parecían claras. Mi mente se llena de pensamientos, recuerdos, posibilidades y preguntas sin respuestas.
Quizás solo sea una etapa, una de esas en las que necesito detenerme un poco, observar lo que sucede dentro de mí y tratar de entender hacia dónde estoy llevando mis pensamientos.
Sé que no serán días fáciles, pero también sé que, tarde o temprano, todo vuelve a encontrar su equilibrio.

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